22 octubre, 2017

El proyecto

Esta locura comenzó, como tantas cosas bellas, por casualidad. Nos conocimos de forma virtual a través de El foro del pan y fue la causalidad lo que nos llevó a un encuentro real en el año 2010. Un pedido conjunto de banetons, intercambio de libros y experiencias sobre una afición común: hacer pan en casa. Si en aquel tiempo alguien nos hubiera dicho en qué se iba a convertir todo aquello, dónde nos iban a llevar las tardes practicando amasados, conversaciones a media noche sobre comportamientos de harinas y risas por algunos que otros resultados no tan afortunados, seguramente ninguno de los tres nos lo hubiéramos creído.

Después de un tiempo en el que, cada uno con nuestras vidas personales y familiares, periódicamente encontrábamos un hueco para compartir nuestra pasión por las masas, en 2016 decidimos dar el salto y el proyecto comenzó a tomar forma, no sin dudas ni temores.

En mayo de ese año, MªÁngeles, Rocío y Vicent decidimos dar el paso para dedicarnos profesionalmente a aquello que más nos gusta. Elegimos hacerlo bajo la forma de cooperativa de trabajo asociado porque pensamos que esta forma de trabajar tiene una estructura horizontal más justa, rica en matices aportados por cada una de nosotras en los aspectos del trabajo y ecuánime tanto en las cargas como en las retribuciones.

 

Desde el inicio, hemos tomado la decisión de vivir este proyecto como queremos, respetando las cosas importantes de nuestras vidas a la vez que hacemos un buen producto.

Tenemos un horario que deja tiempo para poder compaginar este trabajo con una conciliación familiar real. Por esta razón, en Terra de pa cerramos domingos y festivos (salvo  situaciones excepcionales y voluntariamente). Nadie trabaja de noche, la luz del obrador se enciende a las siete de la mañana y ofrecemos nuestros productos en tienda de 8:30 a 17:30 ininterrumpidamente.

Aparte de constituirnos en forma de cooperativa, tomamos nuestras decisiones por consenso, descartando aquellas que suponen inconvenientes serios para alguna de nosotras. A parte de las habilidades o gustos particulares, no hay diferenciación de roles dentro del horno ni fuera entre nosotras. Obviamente tampoco de retribuciones.

Trabajamos con harinas ecológicas y de la mayor proximidad posible, fermentamos el pan con nuestra masa madre, huyendo de elementos de estandarización.

Y lo más importante, nos cuidamos las unas a las otras.

Hay gente que nos conoce desde hace tiempo y que nos apoya. Queremos que sepan que son también parte del proyecto y que, sin su feedback y paciencia, no estaríamos haciendo lo que hacemos.

Mil abrazos! Seguimos!

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